lunes, 30 de julio de 2012

#Imagina 1.


Estas nerviosa. Temblando. Todo depende de ti. Es el último penalti. Depende de ti ganar, o perder. Si lo marcas, os lleváis la copa. Si lo fallas, quedáis segundas: Las primeras perdedoras.
Miras a las gradas. Están Tommo, Nialler y Liam, te están animando como locos. Estás deprimida, todavía no han llegado. Se acabará el partido y no habrán llegado ninguno de los dos.
El arbito pita. Ya puedes chutar. Pero no puedes. No están.
Se oye un chillido, te giras. ¡SON ELLOS! Supones que Hazza todavía no había llegado porque tenia que acompañar a Zayn. Te fijas en como va vestido. Espera... ¿Vas Happenin' Man? Te ríes, y el chilla tu nombre, te apoya. Sí. Ya está. Ahora a por todas. No puedes fallar. No, no puedes. Miras a la portera. Inspiras. Todo o nada. Chutas lo más centrado que puedes, a la derecha. ¡GOL! ¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOL! ¡CAMPEONAS!
Zayn salta la grada, estaba en primera fila, te abraza, te besa, te dice que lo has echo genial, que lo siente por no poder estar antes ahí.
Celebras también que has ganado con los otros cuatros, y con tus compañeras de equipo.
-Me voy a duchar, cielo -le dices- Luego vengo.
-No me abandones por mucho rato -te sonríe. Y que sonrisa.
Al cabo de unos diez minutos, sales, todavía con el pelo húmedo, y con tu bolsa donde llevas todo la equipación.
Él te ve, te abraza, te levanta por los aires.
-Mi futbolista preferida -sonríe.
-La única que conoces -te ríes. Él ríe contigo.
-Siempre serás mi preferida, seas la única que conozca, o conozca a diez mil más. Tengo una sorpresa para ti.
-¿Cuál? 
-Ya lo verás, si no, no será sorpresa. Harry, te cojo el coche -sonríe.
-No me lo estrelles -se ríe Harry.
Condude durante media hora, llegáis a una playa. ¿Playa, para que?
Sale del coche, te abre la puerta como un caballero, sales tu también, cierra la puerta. Te tapa los ojos, con una venda, te va guiando. Luego, subís por unas escaleras, pero, para evitar caidas, te coje en brazos y te lleva hasta una habitación. Te quita la venda. Era una habitación con una cama de matrimonio, decorada con pétalos de rosa; la habitación estaba iluminada con una luz tenue. Era todo precioso.
Se sienta en la cama y te sonríe.
-¿Te gusta? -te pregunta.
-Me encanta -afirmas y te sientas encima de él.
Te besa, le pasas la mano por debajo de su camiseta, y antes de nada, le dices una cosa.
-Prométeme que esto será para siempre, por favor. 
-Claro que lo será, cariño. Te amo.
Y después de esa declaración de amor, pasásteis una apasionada noche de amor, dónde teníais de testigo la luna.